martes, 18 de agosto de 2009

LITTLE CHILDREN film; los posibles niveles de virtud/vicio

¿No es el gusto por la pornografía una especie de desorden mental de un gusto natural por el sexo? ¿No es el gusto por el trabajo perfeccionista un desorden mental de una buena preferencia por las cosas bien hechas? ¿No es la infidelidad en algunas ocasiones, una circunstancia producida por el amor sincero, la atracción física y las circunstancias sociales entre dos personas, que por una u otra razón, tienen un hueco en su vida? ...[...]




Advertencia: Sean advertidos que, a pesar de no hacer el relato de la película, leer la presente entrada podría hacerles inferir algunas cosas y enterarse más de lo que quisieran saber antes de verla.


Sé que he sido algo reiterativo con eso de la –realidad gradual-. Eso de la -forma- no absoluta de la existencia de los valores, ni de cualquier otro fenómeno social. Por ejemplo, en cuanto a la ética y la moral. Es decir, el bien y el mal. Y me ha parecido magistral la manera en que el director Todd Field, y el escritor de la novela de Tom Perrota, nos lo muestran en la película LITTLE CHILDREN.

Referenciado todo a los niños; esos seres no humanos en el sentido de su total inocencia e ingenuidad respecto a la catástrofe a la que los adultos hemos llevado a la civilización, encontramos que dentro de la escala gradual, ellos, los niños, parecen ilusoriamente estar en la parte absoluta de la BONDAD, y en absoluta contraposición de la MALDAD. Cabe entonces, aclarar que en el caso de los niños, como los animales, plantas y cosas, hablar de bondad o maldad es un sin sentido, un imposible, no cabe tal cosa. Aquí se aplica el término amoral, en lugar de moral o inmoral. Al no existir una conciencia sobre ética o moral, lo bueno y lo malo, como en los niños y demás seres sin conciencia plena del bien y del mal, no hay lugar para ello. Sin embargo, en efecto práctico, así lo parece.

En sentido estricto, concentraré mi disertación en VIRTUD y VICIO, en lugar de bondad y maldad. En LITTLE CHILDREN se nos presentan a varios personajes, todos exhibiendo diferentes tipos de defecto cualitativo; ya sea un trauma psicológico, un trastorno de personalidad, una conducta compulsiva u obsesiva, incluso, un simple exceso… de algo bueno. Tales defectos, son los vicios que no permiten a los personajes permanecer en la –supuesta- VIRTUD que mantendría las vidas sanas y felices. (Solo de paso, hay que notar también que tales defectos o vicios, son también conocidos como PECADOS en la religión.)

Ahora resaltaré los diversos tipos de vicio, o defecto en la personalidad de los personajes, que según yo, en el fondo deben ser solo diferentes magnitudes, tonos o grados de ausencia de alguna VIRTUD. Por ejemplo, está quien; tiene el vicio del gusto por la pornografía; Quien tiene el gusto obsesivo por el trabajo perfeccionista; Quien tiene el gusto por la pederastia; Quien tiene el gusto por sanar la propia herida hiriendo a quien representa su propio mal (venganza); Quien sufre accidentalmente un trauma psicológico que se manifiesta con violencia; Y también está quien tiene la debilidad por la tentación a la infidelidad. Es decir, están el pederasta, los infieles, el alcohólico, el acosador, el workaholic, y el violento traumado. Entonces, ¿Cuáles son las supuestas virtudes representadas y cuáles son sus grados o tonalidades?

¿No es el gusto por la pornografía una especie de desorden mental de un gusto natural por el sexo? ¿No es el gusto por el trabajo perfeccionista un desorden mental de una buena preferencia por las cosas bien hechas? ¿No es la infidelidad en algunas ocasiones, una circunstancia producida por el amor sincero, la atracción física y las circunstancias sociales entre dos personas, que por una u otra razón, tienen un hueco en su vida? ¿No es la pederastia un desorden mental provocado en el 90% de los casos por haber sido una victima de un victimario similar en una larga cadena de victimizaciones de trauma y venganza?

Nada exime a tales personas del daño y la culpa por ejercer sus vicios en el marco de una sociedad que tiene límites tanto normativas (leyes) como éticas y morales. Es decir, son todos, vicios que merecerán una sanción equiparable a su magnitud. Tanto legal, como socialmente, como puede ser la cárcel, o el desprestigio, señalamiento y rechazo social (que puede ser peor). Nadie irá a la cárcel por consumir pornografía vía internet, ni siquiera si su esposa le sorprende. Pero el rechazo de su esposa, podría ser la sanción.

Muy en el fondo, según los expertos (ejs. Robert Hare, Without Conscience, Guilford Press, 1999 y Psycophathy, Theory of Research, Willey, 1970; Jonathan Pincus, Base Instincts: What makes Killers Kill? Last Gap, 2002) el grado de VIRTUD ausentes o presente en todas estas situaciones que llevan a las personas a cometer su vicio, o no cometerlo, son la EMPATÍA y el ALTRUISMO.
Primero la capacidad de imaginar el sentimiento del otro, y luego, de sobreponerlo al sentimiento propio. Esto, según dicen los mismos expertos, tiene un origen en parte biológico, y en parte socio-ambiental. Es decir, tanto se trae en los genes como se aprende en la sociedad.

En la película se exponen haciéndonos dudar de la verdadera “maldad” de los personajes, haciéndonos compadecerlos a todos, inclusive a los más patéticos de ellos. Todos son victimas de alguna perversión, que de una u otra forma, involucran a los seres más inocentes, los niños.

Específicamente, en cuanto a la historia central, la del AFFAIRE, o amorío extramarital entre una esposa y un esposo insatisfechos emocionalmente en sus respectivos matrimonios por circunstancias de rol social, trata un vicio de tono grave pero delicioso y menor en comparación con los demás, culpable pero quizás necesario, señalado pero muchas veces inevitable.

La experiencia extra-marital siempre es atenuada moralmente mientras exista amor de por medio. Casi nada emanado de tal curiosa circunstancia, puede ser realmente malo para considerarse un pecaminoso vicio del demonio. Sin embargo, sí lo es en cuanto que viola el pacto, la promesa, el cometido, el conjuro matrimonial. Bajo advertencia no hay engaño.

Lo sucedido en LITTLE CHILDREN, mismo que ha de suceder con frecuencia inédita, me recuerda un libro que leí hace mucho que se llama EL OTRO, LA OTRA (un interesante vistazo a la infidelidad desde el punto de vista de un psicólogo, cuyo autor les debo porque curiosamente, no encuentro el libro y no recuerdo su nombre). Aquí se mencionan las diferentes consecuencias que tras el affaire se pueden manifestar.

Puede ser que tras un affaire, el matrimonio acabe por disolverse. Y otras veces, inclusive lo reafirma como si hubiera sido una medicina matrimonial. Cuando se disuelve, puede ser traumático o no. Y también puede ser que se forme un nuevo matrimonio entre los participantes, pero en la mayoría de los casos, no resulta así. En la mayoría de los casos, obedece a una necesaria auto afirmación de la capacidad de conquista, y de la natural rebeldía a no sentirse completamente gobernado por la pareja. Creo que rara vez tienen final feliz y ha de ser poco creíble la versión de una “AVENTURA PERFECTA”. Es decir, aquella con todos los ingredientes de pasión, locura emocional, éxtasis sexual... y cero daño.

Alguna vez leí, o escuche por ahí, de un par de amantes (que no estaban casados entre si) que se reunían una vez al año en algún romántico lugar, para vivir la supuesta, aventura perfecta… ¿Será cierto?...

[...] más


domingo, 2 de agosto de 2009

REALIDAD GRADUAL y CROMÁTICA



Tendencias vs absolutos
Desde que estudié la teoría del color, me ha parecido siempre que vivimos en una realidad gradual, como en el caso del color. Aunque lo exacto es …percepción visual que se genera en el cerebro al interpretar las señales nerviosas que le envían los fotorreceptores de la retina del ojo y que a su vez interpretan y distinguen las distintas longitudes de onda que captan de la parte visible del espectro electromagnético. A groso modo, el color es como cantidad o grado de luz.

Con
realidad gradual (ver Platón) me refiero a que todo aspecto se presenta siempre en una cierta dosis, y nunca de manera absoluta. Baste decir que no existen los absolutos para que casi todos asientan y estén de acuerdo conmigo. Absolutos los ideales, y por eso existen perfectos (como los valores) solo en la imaginación idealista del ser humano. Encarnado en nuestra realidad, todo deja de ser tan absoluto, categórico y perfecto, y nos quedan solo –tendencias- Tendencias a ser buenos o malos, tendencias a ser honestos o deshonestos, tendencias a amar u odiar, tendencias a creer o descreer, tendencias a cualquier cosa que nos imaginemos...[...]



Dentro de todos los asuntos en los que se suele pensar que algo es absoluto, tenemos en primer lugar al AMOR, y dentro de este, el amor de pareja; el amor perfecto, la media naranja que a completa la totalidad; el alma gemela que hay que encontrar como misión para alcanzar la felicidad; el hechizo mágico que basta con una mirada. Pero esto es solo una ilusión, siempre se trata de una dosis mayor, un grado superlativo, una cantidad abrumadora del mismo sentimiento de afecto que sentimos por nuestra mascota, como a cualquier cosa que nos merece afecto. No por esto es cosa menor, esta dosis de afecto, el amor, es lo más maravilloso que experimentamos en la vida.

Pero eso es otro asunto, el punto es que el conjunto de fenómenos que conforman nuestra realidad perceptible, sea lo que sea, se presenta siempre en dosis gradual. La luz y nuestra forma de percibirla son ejemplares para esto. Resulta la medida de una cantidad de longitud de onda, lo que acaba dando la cualidad cromática en nuestro sistema nervioso.

Otro gran ejemplo, pero mucho más difícil de percibir, es el gradualismo en la evolución de las especies, donde la manera en que mutan genéticamente las especies es sumamente leve, lento e imperceptible. Por esta razón es también casi imposible localizar el supuesto eslabón perdido. En sentido estricto, no existe un eslabón, sino una fracción de gama perdida.

Mejor perceptible, y relativo a la evolución de las especies, es el crecimiento. Todo lo que crece experimenta un cambio, leve, lento y gradual pero lo suficientemente perceptible.



La luz, la evolución de las especies y el crecimiento son cuestiones físicas, pero así también las cosas relativas a nuestro imaginario también resultan ser dosis graduales. Cantidad de valores, o incluso cantidad de su ausencia. Parece además que, como con el color, las fronteras entre un tono y otro son indescifrables por inexistentes. En cambio, lo que hay son gamas y tendencias, como en la tendencia al rojo o al azul, y una gama de morados entre el azul y el rojo. Una tendencia hacia la honestidad en una gama de distintos grados, cantidades, o tonos, que hacen de un hecho mas o menos honesto que otros. Mas azul un morado que otros.



Incluso, llevando esto un poco más lejos, y siguiendo con el símil del color, tenemos que cada tono determinado (o situación) puede estar teñida, no solo por dos colores hacia donde tender, sino por tres (como los colores primarios) o muchos más. Luego entonces, cada situación está teñida por varias circunstancias, tal como algunos tonos resultan de la combinación de varios colores. Sería interesante descifrar en cada situación, que circunstancias, y en que grado, intervienen para resultar en determinado tono.

Entre dos aspectos, liberalismo y conservadurismo, mi tono es claramente con tendencia al azul (liberalismo), aunque se encuentra inevitablemente teñido de rojo (conservadurismo), consecuentemente a vivir en sociedad, y llevar también, una carga genética.








sábado, 1 de agosto de 2009

Tamaño o Magnitud de la Situación



Suele pasar que la percepción nos juega trucos y que el tamaño de las cosas muchas veces no es lo que pensábamos, o no importaba como creíamos. La importancia del tamaño dependerá del asunto, sobretodo cuando lo “cuantitativo” es lo más relevante (el universo, el Sol, la cuenta bancaria, la residencia, ciertas partes de nuestro cuerpo). La pequeñez suele cobrar importancia en aspectos, más bien, “cualitativos” (el átomo, la célula, el gen, el modulo, El asunto del gen es de enorme magnitud). La comparación de tamaños nos puede ayudar a comprender la dimensión y magnitud de los fenómenos de nuestra civilización, tal como en el ATLAS OF THE REAL WORLD nos muestra de que tamaños, comparativamente entre sí, serian los países según estadísticas específicas de población, industria, economía, pobreza, etc. Tal vez sean por muchos conocidos; arriba y abajo un par de muestras, aquí la Web de los autores; y aquí muchas mas… […]

































[...] más/more

sábado, 18 de julio de 2009

MÉTODO – NO MÉTODO – ANTI MÉTODO

…con el deber de orientar a un pequeño de 7 años que se frustra cada vez que algo no le sale bien a la primera, se me ocurrió intentar inculcarle alguna metodología que le ayude, cuando menos, a emprender con alguna herramienta. Mas no quisiera tampoco, bajo ninguna circunstancia, hacerle creer que existen recetas para el éxito…

El método, como concepto, me resulta tal como entendí que son los valores para la filosofía (axiología). Los valores existen absolutos solo en el ideal imaginario, y además, su contra-parte no existe como tal, sino se trata de la ausencia del valor. Es decir, la deshonestidad no existe como tal, lo que hay es ausencia del valor honestidad. Así el método, nunca se encarna absoluto y tampoco tiene posibilidad para su anti-método, en todo caso, lo que pudiera haber es ausencia de método. Sin embargo, ni siquiera me parece posible tal cosa. Sea como sea, ahí donde hay humanidad, habrá una dosis de método...[...]



Bacon, Descartes, Popper, Hume, Kuhn, entre muchos, han sido de los más importantes filósofos que le han dedicado al método. En últimos tiempos, cabe destacar que aunque anárquico, es interesante la aportación de Paul Feyerabend, con su obra -Contra el Método- (1974).
Paradójico me parece, que lo mismo sucede con otro concepto, muchas veces contrapuesto al método; la CREATIVIDAD. Más que parecer solo un símil, me resulta mejor el entender a la, difícilmente definible, “creatividad” como un cierto tipo de método; o viceversa, al método como una forma de creatividad. Bajo cierta óptica, son lo mismo. Casi aseguraría que así lo asentiría el filósofo anarquista Paul Feyerabend.

Bajo estás condiciones, y con el deber de orientar a un pequeño de 7 años que se frustra cada vez que algo no le sale bien a la primera, se me ocurrió intentar inculcarle alguna metodología que le ayude, cuando menos, a emprender con alguna herramienta. Mas no quisiera tampoco, bajo ninguna circunstancia, hacerle creer que existen recetas para el éxito. De todas formas, con este método, o cualquier otro, la frustración se presentará con frecuencia, y otro menester será el aprender a manejar este horrendo sentimiento, de manera positiva.

Haciendo una revisión elemental por los métodos podemos resumir en el siguiente cuadro, en donde también localizamos el espacio en donde insertar la anarquía epistemológica propuesta por Feyerabend:



Para que pueda ser comprensible, práctico y útil para un niño de 7 años hicimos una traducción y ajuste de lo anterior para obtener la siguiente propuesta, que además ha considerado de alguna forma, un espacio para la anarquía de Feyerabend:


Para cuando haya que emprender la realización de algo
1. En orden
2. Con paciencia (por si hay que repetir)
3. Sin miedo (a la posible frustración)
4. SE VALE INVENTAR
5. Hacerlo bien, siempre es difícil (pero…
6. Con práctica se hace al maestro


(Poster de nuestro método)

Al centro me parece estar lo más importante, -se vale inventar- es la invitación a la creatividad, pero puede ser una trampa, ya que al inventar o crear, se abren las principales incógnitas y dificultades de procedimiento, y aquí me atrevería a decir como Feyerabend “se vale todo”. Los tres primeros son una especie de preparativos o preliminares; -en orden- implica encontrar el lugar, la comodidad, los instrumentos y los materiales necesarios. Los siguientes dos, -con paciencia y sin miedo- son referencias a actitudes necesariamente complementarias a las ya presentes actitudes que nos motivaron hacia la productividad. Y los dos últimos –hacerlo bien siempre es difícil- y -la práctica hace al maestro- son advertencias sobre la dificultad natural al tratar siempre de hacer las cosas bien, y cada vez mejor si se realiza una práctica al respecto.

Lo considero lejano de la mejor propuesta para un método, quizás y bajo la óptica más positivista, ni siquiera merezca esa denominación. Sin embargo, bajo las premisas de Contra el Método de Feyerabend ¿Cómo podrían ser estos métodos donde todo se vale?


[...] leerlo completo aqui

viernes, 26 de junio de 2009

LA TEORÍA DE "TODO"


Cuando los físicos, como Michu Kaku llegan a hablar de dios, no lo hacen aludiendo a dioses de religión alguna. Capacitados también para usar lenguaje metafórico nos dicen que hay dos tipos de dioses; el dios de las religiones, el dios personal de los rezos, los libros sagrados y de la razón primera y última de todas las cosas; y otro dios, tipo animista, dios de la armonía que explica las razones del porque las cosas son como son. Del por qué hay orden y no caos; y del por qué una ecuación matemática puede describirlo. Bajo esta metafórica forma de hablar sobre física, el génesis versaría así:

Al principio de los tiempos solo estaba la palabra, y cuando la palabra estaba con dios, la palabra era dios. Esa palabra para los físicos es el quantum…
Al principio estaba el principio cuántico; ahí había nada. El principio cuántico dice que inclusive la nada es inestable. Y de donde la nada era inestable, burbujas se empezaron a formar y a expandir rápidamente. Ese es el Big Bang. Big Bangs se suceden todo el tiempo en océanos de nada.

Donde empieza y donde terminan las metáforas, es incierto. Pero este llamado “dios” en lenguaje metafórico, traducido a lenguaje matemático, sería la ecuación de la “Teoría de Todo”.


(ver los 3 capitulos mas aqui)



Así de ambicioso, la teoría de todo incluiría los misterios de las dimensiones intangibles para el ser humano, la materia oscura, la anti-materia, los hoyos negros, los quarks, el quantum, el tiempo, el espacio, la inteligencia, el amor y el sentido de la vida. Esta teoría supuestamente puede ser, la teoría de las supercuerdas… frecuencias de filamentos vibrando en lugar de partículas. Una teoría muy musical, que además de todo implica la existencia de 10 dimensiones paralelas a la nuestra. Finalmente, esta podría ser la naturaleza del dios metafórico al que hemos estado aludiendo:

“La mente de dios es música resonando en 10 dimensiones híper-espaciales”.

Parece que nuestra capacidad es suficiente para entender el secreto del universo. Tal cosa, pareciera que pudiera expresarse en una sola ecuación matemática; la ecuación de “Todo”. Y entonces así, conocer la razón del; quantum, del Big Bang, de las galaxias, del ADN, del ser humano, incluso del amor… del por qué hay orden y no caos; y del por qué una ecuación matemática podría describirlo. Hoy tenemos dos ecuaciones que describen dos partes de nuestro universo. Una para lo muy pequeño, la ecuación de la teoría cuántica, y la teoría para lo muy grande; la ecuación de la teoría de la relatividad. Hoy, el sueño de los físicos como Michu Kaku es entender el universo que pueda expresarse en una ecuación… de una pulgada de largo.

En la imagen superior está un intento de ecuación propia para el Todo, donde; T= Todo. Las ecuaciones mas significativas de la teoría de la relatividad (masa y energía) y de la teoría cuántica (principio de incertidumbre) están una sobre otra; y la teoría de las cuerdas representada con la M de música elevada a la potencia de una nota musical. Sobre una supuesta geometría representativa de la teoría de las súper cuerdas (calabi yau).

miércoles, 10 de junio de 2009

El Desarrollo con LUPA

Siendo simplistas, y exagerados (ojalá), una gráfica del "desarrollo" por países podría ser la siguiente, donde nuestro país (como otros) aparece en línea color verde; Algún otro país con un desarrollo de tendencia satisfactoria aparece en magenta:


Si fuera posible inyectar algo de fantasía, y pudieramos analizar con LUPA las lineas, podriamos tal vez, identificar las particulas lineares que definen las tendencias y descubrir el porque a algunos paises como el nuestro, les cuesta tanto trabajo el desarrollo...



Económico, industrial, político, académico, científico, intelectual, artístico, humano, o todos juntos, es probable que se aplique por igual... Encontramos que cada particula líneal dentro de la gran trayectoria, representa los atomos constituyentes de la sociedad, ya sean instituciones, grupos de personas o individuos, que tienen su propia tendencia de pensamiento, indispuestos a ceder y convencidos de tener la razón absoluta.

[...] no hay mas




miércoles, 3 de junio de 2009

Incertidumbre Sustentable

Teorías Conspiratorias, Posibilidades entre azar y determinismo.


Preocupado como yo, por el imaginario social que reiterativamente recurre a teorías conspiratorias, al empezar su artículo “Conspiración y Síndrome de Jezabel”, Roger Bartra escribe…

Acaso la gente necesita combatir la imagen del caos con teorías que den coherencia al contorno amenazador. La idea de que vivimos en un mundo completamente azaroso donde puede ocurrir cualquier cosa sin causa visible resulta repelente….


Suena lógico que las personas nos sintamos más cómodos cuando las causas de las emergencias sean visibles; cuando los culpables son detectados; cuando las amenazas tienen razones comprensibles. Pero aún así… aún cuando dentro de las posibles causas, hay una teoría sensatamente lógica, es la grandilocuencia de la teoría conspirativa la que gana más adeptos. Especialmente en una sociedad desconfiada de por sí, y más en torno a sus autoridades. O sea, es el tamaño de la misma, o del tamaño de su improbabilidad. Nos sorprende más la historia donde de quien menos te lo esperas, resulta ser el culpable. La madre, el padre, la autoridad. Acusando un poco de delirio de persecución, la gente le utiliza también como alivio al distinguirse de los demás ingenuos que se creen todo lo que les dicen las autoridades, cuando según ellos, en realidad existe una oscura conspiración que se aprovecha de su ingenuidad. (Todo ej un complo)

Efectivamente, la imagen del caos y del devenir azaroso pueden parecer poco atractivos para la gente ávida de tener, al menos, una teoría que le explique los fenómenos que se le aparecen en su mundo. Es esta incapacidad de reconocer algún grado de incertidumbre en nuestra cotidiana realidad. Necesitamos de una incertidumbre sustentable suficiente para no dejarnos tentar por la seductiva teoría conspiratoria, ni por la ingenuidad de la sumisa credulidad ante toda explicación.

En un caso reciente, el de la influenza, tan no ha sido completamente azaroso, que ya se tenía mundialmente predicha la aparición de un tipo de influenza, más era incierto el como y el cuando. Sin embargo, son conocidas las teorías que surgieron, desde bio-terrorismo hasta haber sido realmente inexistente, y usado solo como distractor.

Bartra recomienda la lectura de Voodoo Histories: The Role of the Conspiracy Theory in Shaping Modern History, escrito por David Aaronovitch, donde se ahonda en el tema. Por lo que Bartra nos dice, aquí se reflexiona tanto en la frecuente falsedad de las teorías conspiratorias como en la crítica al extremo opuesto que acepta la realidad en causas puramente azarosas y accidentales. ¿Es entonces una combinación? ¿Conspiración y azar?

En el caso del que hablamos, la influenza; Resulta conspiratorio que a sabiendas de la amenaza, los gobiernos no hubiesen hecho lo suficiente para estar perfectamente preparados (Pero cómo? si es tan incierto) Y resulta azaroso cuando era completamente incierta la manera en que el virus se trasladaría y mutaría.

Como toda buena falacia (y charlatanería), la teoría conspirativa suele nutrirse en un porcentaje de verdad, desvariando luego en las suposiciones más variadas. Mejor si se incluyen personajes de rango o sucesos precedentes.

Para mí, esto es relevante en función de cómo la diferencia de posturas, marca una connotación de maldad, o no maldad, en la naturaleza del ser humano. Quien es afecto a la teoría conspiratoria, suele también desconfiar de su especie, el ser humano… Suele considerarle una especie de virus que ha infectado el planeta con sus sucios pies, necesidades y pasiones. Yo, le tengo mucho mas afecto, confianza, orgullo y amor a mi especie.

La maldad contenida en un complot contra el ciudadano común, al hacerle creer de la existencia de un virus mortal cuando este no existiera… utilizar los medios, los poderes, infundir miedo... todo para el engaño y la distracción de otros temas, me parece de una gran malicia… Por otro lado, la inmensa y perfecta orquestación necesaria entre entidades locales e internacionales, inmersas en diferentes intereses, sería demasiado como para que solo se utilizara con fines de engaño. Con esa capacidad de organización, utilizándose para el bien, ya hubiésemos logrado la paz mundial.

Necesitamos tener una confianza y una incertidumbre, sustentables y suficientes
para no dejarnos tentar por la seductiva teoría conspiratoria, ni por la
ingenuidad de la sumisa credulidad ante toda explicación.



[...] más/more

domingo, 17 de mayo de 2009

La vida...¿Como realidad o como fantasía?


No hay nada mas cálido y confortable que el sentimiento de un amoroso dios, un más allá de nuestra muerte donde nos miran y esperan seres queridos, un premio póstumo fundado en el amor, una trascendencia de nuestra vida, un padre que nos escucha por las noches, nos mira en todo momento, nos quiere sin condición y en forma superlativa, sin importar quien eres, y tan solo porque eres tu.
¿Qué cosa podría ser mejor? Nada, no hay, no existe. Yo, como cualquiera desearía eso para mí, y los míos...[…]
...leer más
…Lo es, como lo es también toda y cada una de las fantasías que vivimos todos cuando niños, religiosa o no. Cualquier mito, cuento de hadas, misterio, magia o ficción. En resumen, cualquier cosa sobrenatural. Estas son tan fuertemente atractivas, que además de la fe religiosa respectiva, se aferra aún en la vida adulta a través de creencias muy serias en teorías o rumores conspiratorios y esoterismos de cualquier índole. Incluyendo por supuesto a adultos ateos, laicos y agnósticos. Más raramente, científicos pero hay que concederle en cierta proporción. ¿Por qué es tan atractiva la fantasía, el mito y la ficción?
Ha de ser por muchas razones, entre ellas, es obvio que por el cálido, confortable y conveniente sentimiento de cobijo, premio póstumo y trascendencia. Otras veces, tan solo por placer imaginario, por diferenciación, por satisfacción creativa o inventiva, o simple rebelión, no lo sé. La fantasía es, casi por definición, un profundo deseo por experimentar como cierta una realidad imaginaria. Una simulación de realidad imaginaria en donde suelen involucrarse tanto los más profundos anhelos y deseos, como los más terribles temores y horrores; el placer de las aspiraciones heroicas y redentoras, como los angustiosos miedos y terribles facetas humanas.

Una diferencia muy grande es cuando una de estas fantasías se vive como cierta, a pesar de su invisible evidencia, como cuando somos niños y vivimos cientas de ellas, incluyendo las tradiciones navideñas y pascuas. Casi siempre, se condena a quien derrumba el mito que alegra los corazones infantiles.

Dentro del limitado rango en que conocemos la realidad, que se estira y contrae según puntos de vista que hacen de la realidad una cosa más concreta o más relativa, cabe la opción de vivir nuestras vidas más llenas o vacías de fantasía. Y también, más convencidos o menos convencidos de su real existencia. Es decir, uno puede amar la ciencia ficción, literatura fantástica y todo tipo de esoterismo, en la perfecta conciencia (o creencia) de su irrealidad (yo). O bien, abandonarse a la fe de todo mito viviendo en función de estos, en absoluta convicción de su realidad. Entre quizás, muchas variantes, se abren tres posibilidades:

Vivir la vida en función de la verdad evidente, por mínima que esta sea (ciencia, como Carl Sagan).
Vivir la vida en función de una verdad anhelada (creencias y fe religiosa como Sergeeo y Edward Bloom de “El Gran Pez”, entre muchos a los que se les llama -fantasiosos, o idealistas en el mejor caso-) .
Vivir la vida en función a un proyecto imaginario, en perfecta conciencia de su irrealidad (como Jason Godesky y desde hoy; yo también)

[...] más/more

¿Acaso Importa?

¿Cómo afecta la religión y sus creencias, la cotidianidad de mi vida? Seguro es que afectan de alguna u otra forma y de manera significativa…

Desde el punto de vista teísta, es una inquietud de relevancia fundamental para lograr la trascendencia y salvación. Desde el punto de vista científico y filosófico, los cuestionamientos sobre la verdad, la realidad y sobre Quienes somos, De donde venimos y Hacia donde vamos, son también de importancia básica. Luego entonces, aunque no a todos nos interesa por igual, a todos nos incumbe y afecta. ¿Cómo y con que relevancia?

¿Cómo incide la religión, o las religiones y demás creencias místicas, en mi vida?
¿Es esta, una incidencia positiva, negativa o innocua?
En su caso ¿Su importancia será realmente relevante como para preocuparse al respecto?
... Si nuestro punto de vista es el científico ¿Cómo debe ser nuestra convivencia con el hecho de que estas “creencias” existen en nuestra vida diaria? Es decir, en nuestra vida cotidiana y en el imaginario social en el que nos movemos. Es en donde habría que encontrar su respectiva relevancia, derivadas de sus positivas, negativas o innocuos efectos en nuestra cotidianidad. ¿Con que finalidad? Para saber si lo procedente sería convivir fructuosamente con ´las creencias’ en el desarrollo humano, aunque no se comulgue con ellas. O intentar combatirlas sensatamente si es que dañan u obstaculizan el desarrollo humano de alguna forma. (Humanización del hombre, en términos de Edgar Morín).

Para los cuatro jinetes del ateísmo no hay muchas dudas al respecto, su postura podría sintetizarse en que las creencias religiosas interfieren de alguna manera y magnitud con el encuentro entre el hombre y la aproximación a la verdad (no absoluta), mediante la merma sistemática de las capacidades racionales del hombre, y de sus conductas afectivas por el conocimiento en sí.

Mi experiencia; He transitado de haber sido católico por tradición familiar. Creyente con cierto fervor en la época en la que se me adoctrinó para el ritual de la primera comunión. Luego pasé también por ser católico ‘a la carta’, hasta llegar hoy a un escepticismo tal, que se me puede considerar un ateo. Como es usual, pienso que han sido los intereses y lecturas de tipo científico, lo que me ha llevado a esto. También, como gran parte de las profesiones, ambas de mis actividades, la arquitectura y su docencia, me han orientado por este camino. Es relevante, que la comunidad docente en la que me encuentro sumergido, tiene una inspiración religiosa, por lo que se podría suponer, que la incidencia de las creencias divinas me es bastante cercana, aunque debo decir que no me ha afectado en cuanto a mis derechos y obligaciones en ningún sentido.

Profesar una religión, creer en dios, dioses y otras entidades divinas han de ser tan respetables como tener la creencia de que no existiese ninguna de ellas. Y aunque esto pareciera ser profesar otra religión en sí, me parece muy distante. La ciencia no proclama fe en si, sino cuestionamientos, evidencias y pasión por aproximarse a la verdad, paulatina y gradualmente. Mientras tanto, nada es absoluto y permanece sometido a la duda y a la falsación.

No creer en divinidades, tampoco significa exactamente negarlo, pues aún se esta lejos de tener la certeza de uno o de lo otro. Sucede que ante la inconsistencia en las doctrinas, la gente, como también lo hice yo alguna vez, se moldea en interpretaciones a sus creencias en donde se mezclan e incorporan de forma distinta los principios de sus iglesias, e inclusive se hacen empatar de alguna forma con los principios científicos. Y así, se pretenden tener creencias coherentes, solidas, con o sin iglesia. Se incorpora al dios de las otras religiones y a sus profetas, se empatan los sucesos históricos, se funde la esencia oriental con la occidental, se extienden las alegorías y metáforas, se hace a toda la humanidad pueblo del mismo dios y de la misma creación, y finalmente se estira la interpretación para dar cabida a teorías científicas como la evolución de las especies, el big-bang, la inmensidad del universo y la posibilidad de vida extra-terrestre. Inclusive se cree que las iglesias no cambian arbitrariamente, sino que evolucionan intelectualmente haciendo su tarea de incorporar estas nuevas interpretaciones y a la ciencia en si. Supuestamente, la iglesia católica, ha evolucionado así a través de concilios y encíclicas, en donde se habla de la necesidad apremiante de formar una nueva convivencia entre ciencia y religión, ya que se proponen como iguales en valor y complementarias para el ser humano. Así, se da una especie de doble discurso entre el de la homilía dominical y el del clero mas ilustrado. Mientras que estos aceptan la evolución de las especies como una interpretación dada en las escrituras, en el sermón de misa se habla del pasaje creacionista sin advertirse que es metáfora.

Esta flexibilidad, muy propia de la también llamada Nueva Era (New Age), llega a la suposición de creer que el dios es posiblemente imperfecto como nosotros, dejando un poco atrás la omni-potencia y la omni-presencia, invirtiendo la idea de la imagen y semejanza para hacerse el símil de un hombre haciendo experimentos con la materia y la energía, que creó y monitorea desde algún lugar. Desde donde intervino en algunas ocasiones pero que luego nos dejó por mucho tiempo. O interviene pero en forma misteriosamente discreta para apenas notarse- O tal vez, nos olvidó, o desapareció.

Muchos llegan al panteísmo sin saberlo al llegar a pensar que ese dios no es un alguien sino un algo. Una energía, una inteligencia, una luz sin la conciencia propia que caracteriza a los seres con voluntad y libre albedrío, apartándose entonces por completo, de la supuesta imagen y semejanza. Ante este dios-algo ¿Cuál sería la diferencia de creer o no creer en él?... Finalmente si es un algo no importaría que lo confundiésemos con la naturaleza o el cosmos. Esto sería panteísmo, y del tipo ateo. Panteísmo (wikipedia)
...será una investigación larga, ¿Cómo inciden las creencias en nuestra vida cotidiana?

martes, 7 de abril de 2009

Volar...


wingsuit base jumping from Ali on Vimeo.
Simplemente vuelan...no hay mas.... vuelan And here is the rest of it.


[...] más/more

domingo, 18 de enero de 2009

El Evangelio de la Perdición

Que las cosas tengan –sentido, razón de ser… causas y efectos significantes para la existencia- es lo más naturalmente humano. Creo que nos lo hemos figurado así desde que tenemos uso de razón… pero quizás, eso solo sea un invento nuestro. No cabe, o no cabía en nuestra capacidad de raciocinio, entender la –existencia- sin un motivo, razón o circunstancia que le de un sentido. Al fin y al cabo es como una referencia circular, un pleonasmo ontológico. El sentido es una invención de la razón, el único ser con estas capacidades hasta ahora conocido es el hombre, sin hombre no hay raciocinio y por ende, no cabe el sentido. Un mundo sin el hombre capaz de darse cuenta… ¿Qué sentido tendría?
En ingles se usa el término –realize- para lo que traducido al español sería –darse cuenta de la realidad-. A esto es a lo que también se le llama –tomar conciencia-… hacerse consciente la realidad. Parece ser que si no hay algo capaz de darse cuenta de la realidad, no hay forma de entender el sentido de la existencia. Al mismo tiempo, al ser el –sentido- una invención humana, nace la inquietud de estar ante una existencia sin sentido, lo cual causa un vacio que comúnmente había y sigue siendo llenado con las creencias religiosas. Esta sensación de vacio, es también, la misma de aceptarse como –perdido- en el universo. Así es como se planta hoy la realidad ante nuestra capacidad de entendimiento, y he aquí como Edgar Morín lo describe… estamos perdidos... EL EVANGELIO DE LA PERDICIÓN, por Edgar Morin […] EL EVANGELIO DE LA PERDICIÓN
LA PÉRDIDA DE SALVACIÓN, LA AVENTURA DESCONOCIDA
Por; EGAR MORIN
Si hubiera navegantes del espacio, su ruta en la constelación de Virgo ignoraría la muy marginal Vía Láctea y pasaría lejos del pequeño sol periférico que tiene en su órbita al minúsculo planeta Tierra. Como Robinson en su isla, nos hemos puesto a enviar signos hacia las estrellas, hasta ahora en vano, y quizás en vano para siempre. Estamos perdidos en el cosmos.

Ese cosmos formidable también está destinado a la perdición. Nació, consecuentemente es mortal. Se dispersa a velocidad enloquecida, mientras los astros chocan, explotan, implotan. Nuestro sol, que sucede a dos o tres otros soles difuntos, se consumirá. Todos los vivos son lanzados a la vida sin haberlo pedido, son comprometidos con la muerte sin haberlo deseado. Viven entre nada y nada, la nada de antes y la nada de después, rodeados, entretanto, de nada. No sólo los individuos están perdidos: tarde o temprano lo estará la humanidad, después las últimas trazas de vida, más tarde la Tierra. El mundo mismo se dirige a su muerte, sea por dispersión generalizada o por retorno implosivo al origen... Quizá de la muerte de este mundo nazca otro mundo, pero el nuestro se hallará entonces irremediablemente muerto. Nuestro mundo está consagrado a la perdición. Estamos perdidos.

Este mundo que es el nuestro es muy débil en la base, casi inconsistente: nació de un accidente, quizá de una desinte¬gración del infinito, a menos que se considere que nació de la nada. De cualquier modo, la materia conocida no es más que una ínfima parte de la realidad material del universo, y la materia organizada no es más que una ínfima parte de esa ínfima parte. Para nuestros espíritus, son las organizacio¬nes entre entidades materiales, átomos, moléculas, astros, seres vivos, las que toman consistencia y realidad; son las emergencias que surgen de esas organizaciones, la vida, la conciencia, la belleza, el amor, las que, para nosotros, tienen valor: pero esas emergencias son perecederas, fugitivas, como la flor que se abre, el resplandecer de un rostro, el tiempo del amor...
La vida, la conciencia, el amor, la verdad, la belleza son efímeros. Esas emergencias maravillosas suponen organizaciones de organizaciones, oportunidades inauditas, corren constantemente riesgos mortales. Para nosotros son fundamentales, pero no tienen fundamento. Nada tiene fundamento absoluto, todo procede en última o primera instancia de lo sin nombre, de lo sin forma. Todo nace circunstancialmente y todo lo que nace está comprometido con la muerte.

Entonces: las últimas emergencias, los últimos productos del devenir, la conciencia, el amor, deben ser reconocidos como primeras normas y primeras leyes. Pero no adquirirán la perfección ni la inalterabilidad. El amor y la conciencia morirán. Nada escapará a la muerte. No hay salvación en el sentido de las religiones de salvación que prometen la inmortalidad personal. No hay salvación terrestre, como lo prometió la religión comunista, es decir una solución social en la que la vida de cada uno y de todos fuera liberada de la desgracia, del azar, de la tragedia. Hay que renunciar radical y definitivamente a esa salvación.

También tenemos que renunciar a las promesas infinitas. El humanismo occidental nos orientaba a la conquista de la naturaleza, al infinito. La ley del progreso no decía que éste debía perseguirse hasta el infinito. No había límite al crecimiento económico, no había límite a la inteligencia humana, no había límite a la razón. El hombre se había vuelto para él mismo su propio infinito. Hoy podemos rechazar esos falsos infinitos y tomar conciencia de nuestra irremediable finitud. Como dice Gadamer, hay que "dejar de pensar en la finitud como la limitación en la que nuestro querer ser infinito fracasa y conocer la finitud positivamente como la verdadera ley fundamental del dasein” El verdadero infinito está más allá de la razón, de la inteligibilidad, de los poderes del hombre. Quizá nos atraviese de un lado al otro, totalmente invisible, y sólo se deje presentir en la poesía y la música.
A la vez que la conciencia de la finitud, de aquí en más podemos adquirir una conciencia de nuestra inconsciencia y un conocimiento de nuestra ignorancia: en adelante podemos saber que nos hallamos en una aventura desconocida. Basados en la fe de una pseudociencia, creímos que conocíamos el sentido de la historia humana. Pero, desde los inicios de la humanidad, desde los inicios de los tiempos históricos, ya nos hallábamos en una aventura desconocida, en la que nos encontramos más que nunca. El curso que sigue la historia de la era planetaria se desprendió de la órbita del tiempo reiterativo de las civilizaciones tradicionales para entrar en un devenir cada vez más incierto.
Nos orientamos a la incertidumbre que las religiones de salvación, incluyendo la terrestre, habían creído rechazar:
Los bolcheviques no querían, o no podían, comprender que el hombre es un ser frágil e incierto que cumple una obra incierta en un mundo incierto. ( D. Tchossitch, Le Temps du mal. I., Paris, L/Age THomme, 1990, p. 186.)

Debemos comprender que la existencia en el mundo físico, y la del mismo mundo físico, tiene un costo de degradación, de disminución, de ruina inédita, que la existencia viviente tiene un costo inédito de sufrimiento, que toda alegría, toda felicidad, tendrán como contrapartida la degradación, la perdición, la ruina y el sufrimiento.
Estamos en la itinerancia. No estamos en camino sobre una ruta marcada, tampoco estamos teleguiados por la ley del progreso, no tenemos mesías ni salvación, caminamos en la noche y en la niebla. Sin embargo, no es errar al azar, por más que haya azar y errancia; también podemos tener ideas fuerza, valores elegidos, una estrategia que se enriquece al modificarse. No es solamente una marcha al matadero. Estamos empujados por nuestras aspiraciones, podemos disponer de voluntad y de coraje. El itinerario se alimenta con esperanza. Pero es una esperanza privada de recompensa final: navega en el océano de la desesperanza.

La itinerancia corresponde al mundo de aquí abajo, es decir al destino terrestre. Pero a la vez importa una búsqueda de los más allá. No se trata de "más allá" de fuera del mundo, son "más allá" del hic et nunc (aquí y ahora), los "más allá" de la miseria y de la desdicha, los "más allá" desconocidos corres¬pondientes a la aventura desconocida.

Es en la itinerancia donde se ha inscrito el acto vivido. La itinerancia implica la revalorización de los momentos auténticos, poéticos, extáticos de la existencia e, igualmente, como todo fin alcanzado nos lanza sobre un nuevo camino y como toda solución abre un nuevo problema, una desvalorización relativa de las ideas de fin y solución. La itinerancia puede vivir plenamente el tiempo, no sólo como continuum que vincula pasado/presente/futuro, sino como recurso (pasado), acto (presente), posibilidad (tensión hacia el futuro).

Nos encontramos en la aventura desconocida. La insatisfacción que provoca la itinerancia jamás podría ser saciada por aquélla. Debemos asumir la incertidumbre y la inquietud, debemos asumir el dasein; el hecho de estar allí sin saber por qué. Cada vez habrá más fuentes de angustia, y hará falta cada vez más participación, fervor, fraternidad, las únicas que saben no sólo aniquilar, sino también rechazar la angustia. El antídoto es el amor, la réplica -no la respuesta- a la angustia. Es la experiencia fundamentalmente positiva del ser humano, donde la comunión, la exaltación de sí, del otro, alcanzan su punto superior, ya que no están alteradas por la posesividad. ¿No se podría descongelar la enorme cantidad de amor petrificado en religiones y abstracciones y orientarlo no ya a lo inmortal sino a lo mortal?

LA BUENA-MALA NOTICIA

Pero, incluso así, la perdición seguirá inscrita en nuestro destino. Allí está la mala noticia: estamos perdidos, irremediablemente perdidos. Si hay un evangelio, es decir una buena noticia, debe partir de la mala: estamos perdidos, pero tenemos un techo, una casa, una patria: el planetita en el que la vida creó su jardín, donde los humanos formaron su hogar, donde la humanidad tiene que reconocer su casa común.

No es la Tierra prometida, no es el paraíso terrestre. Es nuestra patria, el lugar de nuestra comunidad de destino de vida y de muerte terrícolas. Debemos cultivar nuestro jardín terrestre, lo que quiere decir civilizar la Tierra.
El evangelio de los hombres perdidos y de la Tierra-Patria nos dice: seamos hermanos, no porque nos salvaremos sino porque estamos pedidos. (En realidad, la idea de salvación, nacida del rechazo a la perdición, llevaba con ella la conciencia rechazada de la perdición. Toda religión de vida después de la muerte llevaba en ella la conciencia de lo irreparable de la muerte.)
Seamos hermanos para vivir auténticamente nuestra comunidad de destino de vida y muerte terrícolas. Seamos hermanos, porque somos solidarios uno con los otros en la aventura desconocida. Como decía Albert Cohén:
“Que esta espantosa aventura de los humanos que llegan, ríen, se mueven y súbitamente no se mueven más, que esta catástrofe que les sucede no nos vuelva tiernos y piadosos unos con los otros, es increíble.”

La mala nueva no es nueva: a partir de la emergencia del espíritu humano hubo una toma de conciencia de la perdición, pero esa toma de conciencia fue rechazada por la creencia en la supervivencia y por la esperanza de salvación. Sin embargo, cada uno se ve secretamente acompañado por la idea de la perdición, cada uno la lleva en sí a profundidades mayores o menores. La buena nueva no es nueva: el evangelio de los hombres perdidos regenera el mensaje de compasión y conmiseración por el sufrimiento del príncipe Sakyamuni y el sermón de la montaña de Jesús de Nazareth, pero, en el corazón de la mala nueva, no hay salvación por salvaguardia/resurrección del yo, ni liberación por absorción del yo.

Edgar Morin, TERRE-PATRIE, Editions du Seuil, 1993 Cap. 8 pags. 193-198
[...] más/more

miércoles, 29 de octubre de 2008

Congruencia personal por perfiles de pensamiento

Etiquetar a los miembros de la sociedad, a la sociedad misma, dividirla en grupos, clasificar al ser humano es tan funesto como equivocado es tener parcelado el conocimiento. Nada más lejos de la COMPLEJA INTEGRIDAD del ser humano. Edgar Morín me lo deja muy claro en su libro Tierra Patria… sin embargo no deja de ser un ejercicio interesante, sin relevancia, ni verdadera conclusión posible. Es solo un vistazo a lo difícil que puede ser encontrar la perfecta congruencia entre las maneras de pensar que un solo individuo puede tener. ¿Cómo sería esto? Fig. 1...[...]







Sé que cualquier ejercicio de clasificación de las personas o grupos de personas, resulta, además de desagradable, impreciso, inexacto y subjetivo. Sin embargo, es necesario que la sociología y la psicología y muchas otras disciplinas se basen en perfiles para realizar sus estudios. Como en un test de una entrada anterior (political ideology test) yo me he atrevido, tras la advertencia de inexactitud, subjetivismo y hábito nefasto, hacer un ejercicio basado en perfiles. Mi inquietud nace de analizar la supuesta relación lógica existente entre caracteres sociales. Supuestamente, debe existir alguna congruencia entre las tendencias de pensamiento. Es decir, si se es católico en cuanto a sentir religioso, es muy probable que la forma de ser en cuanto a tradición moral, sea más conservadora que liberal. O si se prefiere ser capitalista en cuanto a preferencias económicas, es muy probable que también se prefiera el sistema de libre mercado que el sistema proteccionista. REITERO que no creo que necesariamente siempre deba ser exactamente igual, pero la congruencia entre las diferentes formas de pensamiento debe responder a la lógica que hace influir o derivar un pensamiento con otro. ¿Qué tendencias encontramos en la gente? Fig. 2




Si tomamos a las disciplinas en las que también se encuentra funestamente parcelada nuestro sistema de conocimientos, hemos de tomar por ejemplo; la tradición moral; la filosofía; el sistema socio-económico; el sistema político; la creencia religiosa; la naturaleza psicológica; la estructura de formación académica entre muchos. Y de ahí, determinar las posturas. Entonces tengo que haciendo intervenir mi lógica de que perfiles son más congruentes con otros, los he acomodado de manera que estén alineados horizontalmente en la siguiente tabla. Es probable que un teísta tenga tradiciones morales más conservadoras que liberales; Que por el contrario, un ateo tenga tendencias liberales y humanistas, que posiblemente piense más en lo social que en lo individual y por lo tanto sea socialista, y que posiblemente lo lleve a preferir el proteccionismo sobre el libre mercado… etc. Fig. 3



REITERO una vez más, que soy el primero en negar que esta categorización sea absoluta y universal. Depende de muchas cosas, e intervienen muchos más factores en la complejidad humana. Depende también de lo que entendamos, o definamos en cada criterio. Es solo un esbozo simplista y reduccionista, pero hace dar cuenta, de que si la complejidad humana es una integralidad… ¿Cuáles serán los campos más amplios y generales de los que deriven los demás? De los criterios que tomé anteriormente, hay dos que me parecen pueden ser ejes en un sistema de coordenadas bidimensional (equis y yes); la tradición moral y el pensamiento filosófico. Uno es aprehendido, o heredado, por transmisión generacional y el otro es aprendido intelectualmente. O sea, se es conservador o liberal casi siempre debido al ámbito familiar en el que se crece. Y el pensamiento filosófico es aprendido a través de la escolaridad y la profesión. Mientras una se mama, la otra se aprende en la escuela, de maestros y los libros. Entonces se me ocurrió proponer el siguiente sistema de coordenadas bajo este par de amplios campos dentro de los cuales podemos ubicar gradualmente las otras tendencias que se pueden abarcar. Es decir, del gran campo de la tradición moral liberal se derivan los afectos políticos (demócrata, autoritario…) socio-económico (capitalista, socialista…) creencias religiosas (creyente o ateo) y así, finalmente podemos entonces ubicar nuestra tendencia… heme aquí; Fig. 4



Pero en realidad, la complejidad humana es verdaderamente –compleja- como para poder hacer esto. Yo tan solo he hecho esto por ociosidad… Y por no dejarlo en la simple bi dimensionalidad he agregado una dimensión más. Si ya tenía dos ejes de coordenadas correspondientes a la dimensión de lo heredado ambientalmente, y la dimensión de lo aprendido intelectualmente, la tercera dimensión correspondiente a otro gran campo, del que se derivan muchas tendencias humanas es el de la naturaleza psicológica que nos determina desde que nacemos y para siempre, geneticamente, como personas más o menos egoístas que otras, o viceversa, más o menos altruistas. Es obvio, que de aquí se derivan muchos comportamientos y afinidades socio-económicas y políticas. Fig. 4






[...] más/more